De las
cuatro ermitas que existieron en Villadepera, solo quedan dos en pie.
Entre ellas ha sido la de San Roque, la elegida para
albergar el
Museo Sacro.
En el año 1933, el párroco
Gregorio Hernández, decía de ella: “Esta es la mejor de las tres
ermitas y a ella está adosado el único cementerio que hay en el pueblo,
en ella entran todos los cadáveres antes de recibir sepultura cristiana y
en ella se entierran los párrocos del pueblo desde que dejaron de
enterrarse en las iglesias...
Está bien conservada relativamente, pero la
maltratan mucho los niños de la escuela, cuyo centro docente está
inmediato...”
Del mantenimiento de la
ermita se encargaba la Cofradía de San Roque y en ella además de la
festividad de su santo se celebraba el ofertorio en honor a la Virgen.
La planta es
rectangular y su tamaño menor del que tuvo en tiempos, ya que se le quitó
una parte para agrandar el cementerio. Así se perdió, además de una
cuarta parte de la ermita, un pequeño ábside o camarín, semejante al de
la iglesia. En él se alojaba el santo titular de la ermita, San Roque.
La ermita ha
sido acondicionada con vitrinas para acoger todas las piezas. La mayoría
proceden de la propia parroquia pero algunas, como rosarios y paños de
ofrendas, han sido donadas por los propios vecinos. Así, el Museo
está en constante crecimiento, ampliando, poco a poco su fondo de piezas.
Se pretende, además, que
el Museo se abra a la cultura en general, realizando exposiciones de
diversos temas enlazados con nuestra tierra.
En las fotografías de abajo se pueden ver algunos de los elementos expuestos en el museo.
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