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los
molinos de la ribera
Se encuentran
situados al sur del término municipal, sobre la margen izquierda del
arroyo de la Ribera, que sirve de límite con los
términos de Moralina y Moral de Sayago. Más espaciados en los tramos
alto y medio de la Ribera, donde se anotan al menos
tres, se suceden con cierta profusión a partir del Puente del Camino
Zamora: de ahí al Duero había ocho o nueve.
Se trata de modestas construcciones de
mampostería en seco. Posiblemente los hubo también en la Ribera del Carrascal (Molino
Tundias) y en el arroyo
del Cubo, donde aguas arriba del que se conoce existieron otros tres o
cuatro, de alguno de los cuales también pueden observarse pequeños
restos. El citado catastro cita once en la Ribera, y es ese, o muy
parecido, el número de ruinas visibles hoy. De esas ruinas solo tres
o cuatro pueden relacionarse con nombres que hayan quedado prendidos en la
cartografía o en la tradición oral: el Molino de las Dos Canales, que se distinguía del resto precisamente por ser de dos
muelas; la Aceña de Requejo, el
Molino de Mielgo y el Molino del Huyón. Entre los mejor
conservados, pese al daño que hace pocos inviernos
le causó la embestida de las aguas, están el citado de las Dos Canales,
en el que aún son visibles los dos cárcavos; y el situado inmediatamente
aguas abajo de él, en Ritadebáñez, invadido por la vegetación.
Desde un punto de vista paisajístico, máxime en
el avanzado estado de ruina en que se encuentran,
pasan casi desapercibidos. Confundidos con el entorno —paredes de
pizarra o granito y tejados de losa, si no vegetales—,
su aparición es casi siempre por sorpresa, y eso refuerza el atractivo de
este itinerario ribereño, muy alto de por sí, en particular en el tramo que va de la Puente del Camino Zamora al Duero,
amenizado por las hoces del arroyo de la Ribera y, a lo último, por la
visión de los arribanzos del Duero. |